La guerra espiritual profética (cuarta parte)

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La guerra espiritual profética

(cuarta parte)

“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” Mateo 11: 12

Ya hemos visto que para que entremos en guerra no hay que hacerlo solos. Ni tampoco creer que Dios nos ha abandonado, ya que la promesa que Cristo nos dio es que enviaría al consolador (Juan 14: 16) y así lo ha cumplido, el Espíritu Santo estará con nosotros siempre. Cuando hablamos de “guerra espiritual profética” no es una lucha de ciencia ficción, ni tampoco una sesión de espiritismo. La “guerra espiritual profética” son estrategias de guerra guiadas por el Espíritu Santo conforme lo diga Él y la obediencia a la Palabra escrita de Dios.

Las estrategias que nos da el Espíritu Santo, las podemos recibir en la comunión con Él. Una de ellas son los dones (regalos).

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a

cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

1 Corintios 12: 4-7

Aquí vemos que sin importar los distintos dones, diferentes ministerios, o también las operaciones, el que hace todo es el Espíritu Santo. Pero hay algo interesante en el versículo siete (7). Dice que “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” No significa que es para provecho del que esta en ese momento funcionando con el don. Sino por el contrario para bendición y edificación del cuerpo de Cristo. Veremos solo el versículo 7, en otras versiones.

Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. (LBLA) Dios nos enseña que, cuando el Espíritu Santo nos da alguna capacidad especial, lo hace para que procuremos el bien de los demás. (TLA)

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A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. (NVI)

En cada uno de nosotros, y para beneficio de todos, el Espíritu Santo se manifiesta de una manera distinta. (CST)

Ya sabiendo que el regalo que Dios nos dio no es para beneficio exclusivo de la persona que lo recibe sino para que lo imparta a los demás. Para que pueda ministrar, compartir y guerrear en beneficio de los demás hermanos. Esto nos confirma la lección anterior que no debemos de salir a la guerra sin la compañía de otras personas.

Una de estas estrategias que el Espíritu Santo nos da por medio de los dones es el don de discernimiento de espíritus. La palabra discernir viene de la raíz griega bor que significa limpieza y esta misma viene de barar que significa aclarar.

Es interesante cuando profundizamos en este término hebreo, lo que nos quiere decir el Espíritu Santo es que por medio del discernimiento (bor y barar) de espíritus, es que vamos a distinguir y diferenciar. Entonces podemos decir que cuando vayamos a entrar en guerra espiritual profética, usando el don de discernimiento de espíritus, según lo que significa del hebreo es que vamos a: aclarar, examinar, seleccionar, apartar, escoger, limpiar, mostrar, pureza, purificar con sinceridad.

Esta misma estrategia fue la que usó el apóstol Pablo en Filipos con la joven que tenia un espíritu (demonio) de adivinación.

Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora. Hechos 16: 16-18

El apóstol Pablo escuchaba a esta joven que estaba diciendo una verdad, pero no revelada por el Espíritu Santo sino por un espíritu inmundo usando la adivinación. Adivinar en griego viene de la palabra “manteúomai” que significa: que delira bajo inspiración (esto cuando se trata de

un profeta) o también pronunciar conjuros (bajo el pretexto de predecir = adivinar). En este

caso el apóstol Pablo tuve que pedir la ayuda del Espíritu Santo para saber si era inspiración profética, o conjuros satánicos lo que esta persona decía. Por eso la escritura dice que “esto lo hacia por muchos días”

No es lo mismo el don profecía que el don de ciencia. He visto como muchas personas confunden estos dones, cuando alguien ora por ellos y le confirma por medio de la oración cosas de su vida o situaciones que ya sucedieron en algún momento, creen que es profecía y

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después dicen que Dios le dio una palabra profética. Es muy probable que en una oración donde haya profecía vaya entre esa oración palabra de ciencia. Pero hay que diferenciarlo. Esta muchacha que seguía a Pablo y al equipo apostólico decía una verdad, pero no por medio del don de ciencia, sino por un demonio que operaba en la adivinación, ella estaba haciendo conjuros y se movía espiritualmente dirigida por demonios, aquí es donde entendemos la palabra griega “manteúomai”.

En la “guerra espiritual profética” debemos de saber contra que estamos combatiendo. Posiblemente al usted pensar en guerra se puede imaginar una situación espiritual maligna y satánica contra su vida o la de su familia. Muchas veces hay situaciones tan inofensivas y hasta con principios cristianos que no creemos que se trate de una batalla. Vimos en el ejemplo de Hechos 16, como una joven decía que esos hombres habían sido enviados a Filipos con el propósito de anunciar el camino de Jesucristo. Por eso hay cosas muy importantes para tomar en cuenta.

1) Debemos de usar el discernimiento de espíritus. 2) Tenemos que glorificar a Dios en todo momento.

3) Usar el nombre que es sobre todo nombre, Jesucristo (los demonios no se van en el nombre de Dios, se van en el nombre de Jesus)

Siempre hay que tener en cuenta que el discernimiento de espíritus es única y exclusivamente para diferenciar, distinguir o seleccionar los espíritus. Aquí aplica a los espíritus de Dios, los demonios (ángeles caídos) y el espíritu humano. No es el discernimiento de la Palabra escrita de Dios. Pero en la guerra espiritual se usa mas para poder identificar cual es el demonio que esta operando, para así poder ordenarle en el nombre de Jesucristo que se vaya.

Despues de saber que es lo que opera, cual es la situación que se esta viviendo espiritualmente se identifica y luego se aplica lo profético.

Cuando hablamos de profético no es solo para saber que es lo que Dios me va a dar. Lo profético es la boca de Dios en cielo, usando un profeta aquí en la tierra. Son instrucciones para poder hacer lo correcto.

En los últimos tiempos se ha torcido mucho lo profético, usándolo para dar palabras de prosperidad y ofreciendo cosas materiales (casas, carros, empresas, estudios, viajes etc.) Con esto no quiero decir que Dios no diga proféticamente cuando nos va a bendecir con algo material, sino que lo que quiero decir es que la profecía en su origen nunca fue solo y exclusivamente para eso.

En el antiguo testamento cuando un profeta aparecía en escena, es porque había situaciones de pecado, porque el pueblo se había torcido y Dios enviaba a un profeta para arrepentimiento, para deshacer las obras de los servidores del enemigo, o para que el pueblo saliera de la condición de cautiverio o esclavitud que estuvieran pasando en ese momento.

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Un verdadero profeta está más interesado en el pasado y presente que en el futuro de una persona. Un verdadero profeta habla de restauración. Vamos poner un ejemplo:

Un matrimonio esta con problemas de pareja, y viene un profeta y le dice que Dios le va a dar un vehículo nuevo. ¿Que es mejor, un matrimonio sano, restaurado y en paz?, o ¿un matrimonio estrenando vehículo, aunque estén a punto de firmar un divorcio? Yo creo que todos pensarían en un matrimonio en paz.

Así es como el profeta se preocupa más por restaurar un pasado y un presente, que por dar una palabra profética de algo material, aunque el futuro de esa relación sea incierto.

El profeta Jeremías no estuvo ofreciendo casas, vehículos o becas en las mejores universidades para sus hijos.

Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá, y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán. Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos. Jeremías 4: 1-3

En este pasaje, leemos el mensaje de arrepentimiento que da el profeta. Si se arrepienten Dios traería la bendición y habrá tiempos de Gloria. Y les habla a los habitantes, que preparen la tierra pero que no siembren entre espinos. Aquí vemos a un profeta guerreando para que el pueblo reciba la bendición. No es fácil decirle a alguien que deje de hacer lo malo cuando esta persona se deleita en sus actos. Un verdadero profeta no le preocupa el que dirán, le preocupa que diga Dios.

El profeta Samuel ejecutó la palabra de Dios, ante la negligencia del rey Saúl.

Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos. 1 Samuel 15: 1-3

El pueblo de Israel tenia y aun tiene muchos enemigos. Dios le dio autoridad al rey Saúl para conquistar y derribar reinos. El Señor envía palabra profética por medio de Samuel y le da unas instrucciones. Y hay algo que es necesario recalcar, Dios le dijo: y destruye todo lo que tiene, y

no te apiades de él. Había una palabra profética circulando en el reloj de Dios. Pero también

había un pueblo desobediente, e interesado por lo material. Vemos los versículos siguientes.

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Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron. 1 Samuel 15: 7-9

El rey Saúl y el pueblo cumplieron la palabra a medias. Eran solo soldaditos, no eran guerreros proféticos. Querían la palabra profética solo para su beneficio y no para que Dios fuese exaltado. Por el contrario Samuel era un general profético del ejército de Dios.

Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. 1 Samuel 15: 22-23

Luego, Samuel ordenó: ¡Tráiganme a Agag, el rey de los amalecitas! Mientras lo llevaban ante Samuel, Agag pensó que ya no lo iban a matar. Pero Samuel dijo: «Así como muchas mujeres sufrieron cuando mataste a sus hijos, así también va a sufrir tu madre, pues te voy a matar». Y allí mismo en Gilgal, en presencia de Dios, Samuel cortó en pedazos a Agag. 1 Samuel 15: 32-33 (TLA)

Resumimos en este estudio que una guerra espiritual profética, va a tener una victoria segura siempre y cuando escuchemos al Espíritu Santo y seamos obedientes a sus palabras. Algunos puntos de repaso

1) Debemos de vivir en constante adoración y búsqueda de la presencia de Dios.

2) Guerreros alineados con la palabra de Dios, y sacerdotes siempre dispuestos a traer el orden espiritual.

3) Sujetarse al apóstol, pastor o líderes.

4) Una palabra profética siempre tiene propósito por mas extraña que parezca 5) La obediencia a la palabra nos traerá victoria.

6) Profetas ejecutando la palabra para destruir toda arma del enemigo, esto usando los dones que el Espíritu Santo le ha dado a la iglesia.

7) En medio de la guerra mantener la paz, y saber que la victoria es nuestra, y que esa victoria es para exaltar y anunciar las virtudes de aquel que nos llamó

Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor! Cuando mis malvados enemigos me atacan y amenazan

con destruirme, son ellos los que tropiezan, son ellos los que caen. Me puede atacar un ejército, pero yo no siento miedo; me pueden hacer la guerra, pero yo mantengo la calma.

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