PLATICANDO CON DOS PROMOTORAS DE LA SALUD

In document Introducción a la promoción de la salud - MATERIALES EDUCATIVOS DE LA BIBLIOTECA DEL ESTUDIANTE UACM (página 52-61)

1C QUÉ ELEGÍ

PLATICANDO CON DOS PROMOTORAS DE LA SALUD

Nuestras entrevistadas son Etelvina y Clotilde. Etelvina nació hace 20 años, allá en Centroamérica, en la comunidad de San Miguel, departamento de San Marcos en Guatemala. Etelvina asegura que sus orígenes mayas le dan fuerza y sabiduría. En cambio, Clotilde nació por acá no más, no sabemos hace cuánto tiempo, nació ahí cerca de los cuatro mil metros de altura, en los altos de La Paz, al occidente de Bolivia. Ella, por su parte, se siente orgullosa de ser aymara.

Dos mujeres diferentes, pero iguales, con una causa en común, las dos son luchadoras, defensoras incansables de la salud y la vida de sus comunidades, las dos son promotoras de salud. Quitándoles un poco de su tiempo, mientras preparaban sus cosas para regresar a sus respectivas comunidades, después de haber participado en el Encuentro Latinoamericano de Lideresas, desarrollado en Cuenca, Ecuador entre el 26 de marzo y el 1 de abril, conversamos con ellas. Iniciamos preguntando:

Clotilde. La Paz, Bolivia Etelvina. San Miguel, Guatemala

¿Quién puede decir algo sobre salud? "Yo puedo decir algo sobre salud", contestaron las dos al mismo tiempo. Bueno entonces dígannos algo. Y fue Clotilde la que empezó el diálogo.

CLOTILDE: Bueno…yo vengo de Bolivia, soy de la comunidad aymara, Santiago Sorasora, del departamento de La Paz, se encuentra en el occidente de Bolivia. Yo puedo decir algo sobre salud: soy promotora de salud en mi comunidad. Allá nosotros hablamos sobre salud para prevenir las enfermedades de los mayores como también para los niños. Cuando nosotros hablamos de salud, estamos hablando de nuestros alimentos, de nuestra forma de relacionarnos con la tierra, entre nosotros no debemos estar peleados, todos debemos estar felices, el agua tiene que estar contenta, ahí estamos hablando de salud. También hablamos sobre recién nacido, sobre la lactancia inicial, y también para que hagan amamantar hasta los 6 meses día y noche. A partir de los 6 meses pueden dar poco a poco la comida, comida fina, más espesa, con vitaminas, y después de eso pueden seguir haciendo amamantar hasta los 2 años.

■ ¿Y usted… qué dice? Preguntamos a Etelvina que se sonreía, mientras se arreglaba el pelo.

ETELVINA: Bueno, yo vengo de mi comunidad San Miguel, departamento de San Marcos en Guatemala, yo soy promotora de salud de mi comunidad. En nuestra comunidad han sucedido muchos casos de enfermedad como diarrea, fiebres…le da más a los niños y recién nacidos, y eso pasa en nuestra comunidad por la contaminación de la mina, por la contaminación del ambiente, no sólo de las personas sino también de los animales y las plantas, es que se ha contaminado el agua, todo, todo…

■ ¿Cómo hacen su trabajo? ¿Tienen un consultorio, o algo así? Las dos mujeres sueltan una gran carcajada, y dicen:

ETELVINA: Nosotros sólo reunimos en nuestra comunidad, cada mes hacemos una reunión, somos bastantes promotoras de salud, citamos a la gente que llega en nuestra comunidad, para platicarles, darles una charla, ahí conversamos sobre nuestras cosas, de los problemas que hay, cómo están nuestros niños, también planificamos nuestras cosas alegres, y nuestra lucha.

CLOTILDE: Nosotros visitamos casa por casa, está contadito las señoras que tienen niños pequeños, por lo menos hasta los 5 años visitamos a cada casa. Visitamos siempre llevando algunos afiches (carteles) para explicar las buenas prácticas que pueden hacer ellas. Nosotros hablamos aymara, nosotros capacitamos por nuestro propio idioma para que la gente entienda mejor. Todas o todos los promotores que existen en las comunidades yo creo que hacen lo mismo que yo hago. Nosotros atendemos también partos, somos parteros o parteras. A la señora que está esperando familia también le damos consejos para que se alimente bien, para que nazca el hijo mejor, mejor alimentado, y también que vaya, pues, a un centro de salud, para que se haga revisar, pues puede haber peligro, puede haber también hemorragia al rato que puede dar a luz…

■ ¿O sea que las promotoras de salud previenen las enfermedades, pero no curan?

CLOTILDE: Nosotros hablamos de vida, armonía, de estar bien con uno mismo, de estar bien con la tierra… Tenemos también nuestras medicinas tradicionales que puede curar tos, puede curar hasta neumonía, diarrea… también preparamos nuestras pomadas. Las pomadas se preparan de las hierbas y con el cebo de la llama, que es mucho más mejor que los medicamentos que venden en las farmacias. Y esta pomada hasta puede curar reumatismo.

ETELVINA: Nosotros usamos plantas medicinales, recolectamos y secamos, después ahí embolsamos. Con esa medicina medicinal la gente sí se ha curado.

■ Las medicinas y las pomadas que ustedes preparan ¿las venden o distribuyen, cómo hacen?

CLOTILDE: No, cada familia sabe, nosotros no hacemos ningún negocio ni nada sobre estas medicinas tradicionales, entonces cada persona ya sabe, nosotros sabemos desde nuestros ancestros, a nosotros nos han pasado de generación en generación nuestros ancestros, eso no debemos olvidar… por eso sabemos nosotros, es mejor, más limpio la medicina tradicional para nosotros, sólo que un poco hay que esperar más tiempo para que cure bien, porque esa medicina no es concentrado como la medicina fabricada.

■ ¿Qué dice la gente de sus comunidades sobre el trabajo que ustedes hacen?

ETELVINA: La gente está contento, la gente escucha la charla que nosotros hacemos, la gente está agradecido porque no hay quien los ayuda, y si hay casos pasa en sus casas o con sus familiares, y luego nos invita y nos llama y vamos a ver casos en sus casas a ver qué ha pasado. Nos invitan a ver qué ha pasado con su familia, qué es lo que tiene, si es que la familia está grave nosotros los retiramos a ir a un hospital o algo así.

Una voz interrumpió nuestra conversación, Clotilde debía presentar en ese momento una charla sobre salud y minería. Nos despedimos con la promesa de seguir contándonos cosas.

Cuando pensamos en una campo de conocimiento como la Literatura, uno puede imaginar rápidamente al escritor frente a una máquina de escribir, rodeado de libros, un escritorio, tal vez un par de notas y lápices, herramientas en su campo de acción profesional. ¿Y cuando pensamos en un promotor de la salud?

▶ Pregúntate: ¿cómo te lo imaginas?, ¿cómo va vestido?, ¿qué tiene en las manos?, ¿cuáles son sus herramientas de trabajo?, ¿qué lleva en su mochila?, ¿qué saca de ahí cuando necesita promover la salud?

■ En qué están trabajando los promotores de la salud de la UACM

Los promotores de salud de la UACM se han integrado a espacios laborales diversos en su propio campo, por ejemplo, en las Direcciones de Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal y del Distrito Federal; en el Área de Desarrollo Social de las Delegaciones Políticas; en asociaciones civiles e instituciones de asistencia privada (IAPS) que se ocupan de temas diversos como violencia, salud sexual y reproductiva, nutrición, atención a niños y a adultos mayores, fomento de la vivienda y organizaciones de mujeres. También han sido contratados en instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) .

Te presentamos dos testimonios de compañeras que ahora son Licenciadas en Promoción de la Salud por la UACM y que actualmente trabajan en distintas organizaciones. Ambos testimonios han sido adaptados para su incorporación en este libro:

"Durante la carrera de Promoción de la Salud, comencé a identificar las acciones de promoción de la salud enfocadas a aspectos preventivos, curativos y de rehabilitación, que tienen que ver con la mirada "médico hegemónica". En varios cursos de la licenciatura, conocí otras experiencias que contribuyen a mejorar ciertas condiciones de salud en el ámbito comunitario.

Mi interés por analizar acciones de promoción, distintas a las médicas, surgió a partir de conocer el trabajo impulsado por Servicios para el Desarrollo A.C. (SEDAC), pues esta organización plantea acciones conjuntas con —y entre— comunidades, buscando satisfacer ciertas necesidades que contribuyan a mejorar algunas condiciones de vida de sus habitantes, a través de la elaboración y gestión de proyectos y recursos ante instituciones públicas o privadas. Al llegar al municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo, lugar donde se

encuentran las oficinas de SEDAC, vi el trabajo que han hecho y siguen haciendo en muchas comunidades del Valle del Mezquital.

Conocer estos proyectos me inquietó mucho, en el sentido de cuestionarme y reflexionar sobre mi quehacer como promotora de la salud: ¿de qué manera se puede hacer promoción de la salud?, ¿cuál es el trabajo de la promoción de la salud en comunidades?, ¿qué puede hacer o cuál sería la tarea de un promotor de la salud?

A partir de la práctica en la comunidad, pude ver que la salud no sólo tiene que ir encaminada a acciones relacionadas con la enfermedad (sector salud); sino que existen necesidades que determinan el bienestar de las personas. Por ello, la salud se concibe de manera integral y no necesariamente como lo opuesto a la enfermedad.

La salud es, pues, el proceso mediante el cual las personas buscan satisfacer o cubrir sus necesidades y, a la vez, les permite desarrollar sus capacidades de pensar, decidir, actuar, hacer, organizarse, imaginar y sentir, desde su entorno social, económico, político y cultural". 30

En seguida te presentamos el segundo testimonio:

"A mediados del año 2006 llegué al Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población (IMIFAP) y me presenté como una egresada de la Licenciatura en Promoción de la Salud. Dije que podía trabajar con grupos llevando a cabo talleres aun cuando no tenía experiencia, pero que quería aprender. Me quedé ahí haciendo un voluntariado y, cuando tuviera oportunidad, me integraría a un proyecto sobre violencia en el noviazgo. Básicamente, lo que haría en este periodo sería investigar por internet sobre las instituciones dedicadas al tema de la violencia, y al final armaría un directorio. Más tarde me integré al equipo de evaluadores de un proyecto en el estado de Hidalgo en la misma asociación.

IMIFAP trabaja con un modelo basado en habilidades para la vida, motivo por el cual el Área de Investigación también lo hacía, así que la coordinadora de esa área decidió capacitar a todos los evaluadores que iríamos a Hidalgo a aplicar cuestionarios a niñas, niños, hombres y mujeres que participaban en el programa. Fue entonces que empecé con una capacitación en habilidades para la vida por medio de talleres vivenciales. En este espacio intercambié puntos de vista, cosas en común y visiones diferentes en torno a cómo entender el

30 Fragmentos tomados y adaptados libremente por los autores, de la presentación original de los

trabajo que cada profesionista hacía. Me encontré interactuando, compartiendo y conviviendo con psicólogas, pedagogas, comunicólogas, sociólogas; más o menos todas habíamos egresado recientemente de nuestras carreras y también había quienes ya llevaban un tiempo haciendo trabajo de campo en esta institución. Fue de esta manera que me reconocí a través de el otro: sin duda, siempre estaba presente la teoría que había aprendido en la UACM. Yo, por momentos me sentía una joya para con mis compañeras, pues me resultaba interesante comentarles acerca de mi Licenciatura en Promoción de la Salud y del modelo pedagógico de la UACM.

A principios del 2007, la coordinadora del Área de Investigación y Evaluación me comentó que estaba muy a gusto con mi desempeño profesional y me invitó a incorporarme a su equipo de trabajo. Ahí supe que no sólo era un área de IMIFAP, sino que también estaba dada de alta como una A.C. diferente, es decir, era Investigación y Evaluación, A.C.; pero lo curioso para mí fue observar que dependía de las decisiones que tomaba IMIFAP. Yo acepté porque me dije: "Es un espacio en donde seguro tengo que aprender algo". Ya dentro del área se me comentó que tenía que hacer trabajo de oficina y que también haría salidas a los diferentes lugares para aplicar los instrumentos de evaluación. El trabajo de oficina consistía en capturar y armar el material de trabajo, así que cuando no había evaluaciones fuera tenía que desempeñar estas funciones. Al principio era algo divertido conocer las bases de datos y observar que todo se capturaba por códigos; armar el material, desempaquetar cuestionarios, sacar copias también era interesante porque estas actividades me permitían salir del cubito y pasear por el Instituto, donde observaba y platicaba con las diferentes personas. Las evaluaciones de los proyectos me permitieron conocer a niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres de los estados de Hidalgo, Puebla, Michoacán, Monterrey y Sonora, donde apliqué cuestionarios en grupos masivos, hice entrevistas individuales y participé en algunos grupos focales.

A principios de octubre del 2007 concluí el Diplomado en Promoción de la Salud impartido por la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco (UAM-Xochimilco). A mediados del año 2008 tomé un taller sobre Sistematización de Experiencias Educativas en la UACM, impartido por el Programa Galatea, el cual me permitió generar un nuevo proyecto que fue el hacer mi primer viaje fuera del país. Y viajé a Cuba: compartí y conocí otras miradas que me permitían seguir con mis aprendizajes. En el IMIFAP participé en dos talleres de formación en habilidades para la vida y, para capacitarme como facilitadora. Hasta este momento tenía claro que lo que había aprendido en la carrera sólo era una parte de lo que tendría que seguir aprendiendo en mi vida personal y profesional.

En noviembre del mismo año me encontraba en búsqueda de nuevos proyectos y aprendizajes, visité algunos centros comunitarios para saber qué actividades impartían y si la promotora de la salud tenía cabida en este tipo de espacios. En un centro comunitario (que estaba en creación) ubicado en la colonia Cantera Puente de Piedra de la delegación Tlalpan me puse en contacto con la directora de Artistas por la Calle, A.C. Intercambié un par de palabras con esta mujer, llamada Verónica, y me dijo: "Te espero mañana, aquí, a las nueve." Al otro día llegué muy puntual al centro comunitario. Me presenté con una chica que en ese momento hacía su servicio social en la A.C., y me dijo que ambas trabajaríamos en armar un taller para niños, la temática era abierta.

Pasaron menos de diez días y recibí una llamada de ella invitándome a colaborar en el programa de Conversión Social 2008: “Educar para la inclusión, la equidad y la creatividad”, que se llevaría a cabo en el estado de Querétaro. Fue entonces cuando comenzó una nueva aventura de aprendizaje para mí: se me pidió armar un taller sobre equidad de género y aplicarlo en 14 instancias infantiles. Yo era la responsable de dar los talleres, de capacitar a las mujeres y de aplicar un instrumento de evaluación al finalizar el proyecto, que duró sólo el mes de diciembre y principios de enero del 2009.

Al concluir con este proyecto, la directora de Artistas Por la Calle, A.C. me invitó a integrarme como facilitadora del equipo de trabajo del “Programa de Apoyo a las y los Jóvenes de Educación Media Superior para el Desarrollo de su Proyecto de Vida y la Prevención en Situaciones de Riesgo: Construye-T" y de esta forma, a finales de febrero del 2009, comencé con un nuevo proceso de formación. Es así como hasta este momento podía darme cuenta de que estaba siendo una promotora de la salud en constante aprendizaje, pues en el aula me faltó adquirir más herramientas de trabajo para la vida laboral. Ya dentro del programa, primero leí los manuales para saber de qué se trataba el asunto y después me presenté en las escuelas CONALEP I, III, IV, V y Aztahuacan, turnos matutino y vespertino, todas ellas en la delegación Iztapalapa de la Ciudad de México.

Al mismo tiempo tenía claridad de continuar con mi formación, así que en la primavera del 2009 tomé un taller sobre el tema de la participación educativa impartido por el Programa Galatea de la UACM, y en el invierno del mismo año tomé otro taller sobre el tema de la participación infantil y juvenil en Altramuz A.C. (consultoría en democracia, educación y ciudadanía). A finales del mismo año también participé en el taller “Métodos Activos de Enseñanza”, impartido en la Universidad Autónoma de Chapingo. Mi estancia en Artistas por la Calle

y en el programa Construye-T duró hasta enero del 2011. Para entonces, había decidido concluir un proyecto pendiente, y éste era mi titulación. Cuando elegí dejar el programa y la A.C. ya había comenzado con la escritura de lo que sería mi Trabajo Recepcional: “Experiencias de participación y promoción de la salud en el Programa Construye-T”.

Concluyó mi sueño y me titulé como Licenciada en Promoción de la Salud a finales de agosto del año 2011, trabajando en Kommúnitas, S.C., en el proyecto “Rehabilitación de Barrios”, en el municipio de Apizaco del estado de Tlaxcala. Es así que continúo reescribiendo mi historia como promotora de la salud...31

■Qué pasa en el servicio social de un promotor de la UACM

Además de la posibilidad de realizar prácticas profesionales durante la Licenciatura, el servicio social es un espacio que permite vincularse al ámbito laboral.

El servicio social es resultado de la lucha por la autonomía de la educación superior en nuestro país: en 1929 el movimiento por la autonomía universitaria propuso que el servicio social fuera obligatorio para los estudiantes universitarios, y requisito indispensable para obtener el título profesional.32

Desde este periodo hasta nuestros días, el servicio social se ha redefinido a partir dos núcleos centrales: como retribución social y como expresión de solidaridad.

Alfonso Caso señalaba que "una universidad sustentada en gran parte con dinero del pueblo, no debe ni puede crear profesionales para el sólo provecho de los individuos que reciben esta educación. Impartir la cultura con fondos del Estado sólo puede justificarse si el profesional va a devolver más tarde, en forma de acción social, los beneficios que recibió por medio de su cultura." 33

31 Fragmentos tomados y adaptados libremente por los autores, del testimonio escrito por Beatriz Noriega

Luciano, Licenciada en Promoción de la Salud por la UACM. Septiembre, 2011.

32 Con una duración de cinco meses y una beca de noventa pesos mensuales, los pasantes de Medicina de

la UNAM, que en 1936 culminaron su carrera, fueron los primeros conminados por el Dr. Gustavo Baz para realizar el servicio social, en una acción coordinada con el Gobierno Federal de Lázaro Cárdenas y con recursos del Departamento de Salubridad Pública. En 1937 se iniciaron las primeras brigadas multidisciplinarias en apoyo de las pequeñas comunidades, integradas por pasantes de Medicina, Biología, Odontología, Veterinaria, Ingeniería, Arquitectura, Derecho y Química. En 1938, estudiantes de Ciencias Químicas prestaron servicio social en apoyo a la nacionalización de la industria petrolera, así como a la reforma económica y social que da origen a los ejidos y que fue fortalecida con la presencia de servicios médicos en las zonas ejidales atendidas por pasantes. Sin una legislación en la materia, en ese tiempo el servicio social se realiza como producto de una alta solidaridad y reciprocidad social de los estudiantes y maestros respecto a lo que reciben del Estado y la sociedad, en el intenso momento de construcción social y de limitaciones económicas. La reforma del artículo 5° constitucional en 1942, obligando a los servicios profesionales de carácter social como estrategia nacional para el desarrollo comunitario, es un importante antecedente para que en mayo de 1945 se publique en el Diario Oficial, la Ley Reglamentaria de los

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